Eduardo Gallo

Eduardo Gallo atesora muchos de los valores y características que debe transmitir un torero de esta época. Valor, temple, composición, garra e imagen que encajan perfectamente con todo aquello que debe reflejar una figura como un torero, que por historia se ha ganado también un halo de heroicidad que les hace diferentes al resto de personas. Durante este año se cumplirán los 10 años de alternativa de un torero que nació, creció y se convirtió en torero en tierra de toros por excelencia: Salamanca.

 

Eduardo Gallo Espinosa nació el 19 de noviembre de 1984 en el seno de una familia cuya tradición torera era casi inexistente. Aun así, esto no fue dificultad para que en Gallo creciese una inquietud que finalmente fue más allá de soñar con ser torero desde pequeño.

 

Lo que en principio no pasaba de lancear al aire con un trapo de cocina, acabó siendo una obsesión para Eduardo Gallo, que pronto expresó su intención de ingresar en la Escuela de Tauromaquia de Salamanca, en aquella época dirigida por los maestros Juan José Flores y José Ignacio Sánchez. Ellos fueron los primeros apoyos profesionales que sentarían las bases de la tauromaquia de Eduardo Gallo. Pronto se dieron cuenta de que con esas bases y las características innatas para el toreo de Eduardo, el niño podría convertirse en hombre, y en torero.

 

 

 

Eduardo Gallo

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