EL TORERO | Muy personal
   
 

Gallo desgrana en las plazas su tauromaquia con la naturalidad propia de quien ha caminado toda su vida en pos de su meta. Eduardo exhibe cada día más la serenidad de un muchacho tímido y analítico que evoluciona a marchas forzadas sus muchas virtudes.

Gallo se juega la vida cada tarde llevando a los toros largos y templados con la poderosa suavidad de su mano izquierda. Eduardo vive una vida que se ha esmerado en construir para que sea perfecta.

Eduardo y Gallo miran de frente y escrutan el misterio que se yergue ante sus ojos para ser cada día más persona… Cada día más torero… Todo es tan sencillo como saber que se torea como se es.

Es parco en palabras, pero cuando habla cada frase es una sentencia. Ha dejado atrás aquella timidez de sus comienzos y cada vez teme menos el hecho de hablar en público. Ha ganado en seguridad a todos los niveles, y eso se nota en sus ojos.

¿Quién es Eduardo Gallo?
Ante todo, un enamorado del toreo. Soy feliz en la cara del toro. Pero también soy un chico ambicioso y seguro de sí mismo que quiere asaltar el trono del toreo. Quiero convertirme en figura por encima de todo, ganarme el respeto y la admiración de profesionales aficionados.

Personas importantes en su vida…
Mi familia. Soy muy familiar y me gusta estar unido a ellos y a mis amigos, la gente que me rodea y en la que confío. También mis profesores de la Escuela de Tauromaquia de Salamanca y Dionisio Rodríguez ‘Toreri', que en paz descanse. Él fue el primero que apostó por mí y me ayudó cuando yo daba mis primeros pasos.

¿Qué no se perdonaría jamás?
Con lo que sé ahora, no aprovechar las oportunidades…

¿A quien madruga Dios le ayuda?
No me gusta mucho madrugar, pero decía el maestro Robles que el triunfo pronto y en la mano…

Pero llegará puntual a las citas, ¿no?
Me gusta hacerlo, sobre todo a las importantes, a pesar de que no suelo llevar reloj…

¿Duerme a pierna suelta?
Siempre que puedo. Y más en los días de corrida, que tienen que despertarme, y no es fácil…

¿Qué es lo que más le preocupa?
Estar a gusto conmigo mismo. Sólo así se consigue lo demás.

¿Qué coche conduce?
Un Audi Q7. Es una pasada. Estoy muy cómodo con él, aunque cada vez que hay que cambiarle algo me pongo a temblar…

¿Se arrepiente de…?
De nada. Arrepentirse sólo sirve para mantener limpia tu conciencia, pero es poco operativo. Es mejor afrontar las decisiones.

¿Podría vivir sin el móvil?
Supongo que sí, aunque ahora me parezca imposible. Estoy continuamente pegado a él.

¿Se lleva bien con las nuevas tecnologías?
Lo intento. Y creo que lo voy consiguiendo.

Fuera del toro, ¿qué inquietudes tiene?
Muchas. Últimamente me gusta mucho el arte. Sobre todo la pintura y la escultura. Me llama la atención el misterio que esconden.

¿Era buen estudiante?
No muy bueno, pero tampoco desastroso.

¿Qué le hubiese gustado estudiar de haber continuado?
Publicidad, Bellas Artes o algo así. Actividades que tengan que ver con la creatividad.

Un color…
El rojo.

¿Qué historia de un libro le gustaría vivir?
La de La Historia Interminable, de Michael Ende.

¿A qué libro le hubiera cambiado el final?
A Sangre y Arena, de Blasco Ibáñez. Prefiero los finales felices.

¿Cuál es su personaje favorito?
Superman.

¿Y el más odiado?
El lobo de caperucita.

Un perfume…
Carolina Herrera.

Una marca de ropa…
Carolina Herrera, jaja. Y Purificación García.

Si lo llega a saber no empieza…
Algún libro que leí por obligación. La Regenta, por ejemplo…

¿Es usted religioso?
Soy creyente, pero no practicante. No entro nunca en las capillas de las plazas por superstición, porque una vez entré y no me dio mucha suerte.

Entonces, es supersticioso…
Más bien maniático. No me quita el sueño ver un gato negro.

¿Le preocupa el Euríbor?
Claro, como a todo el mundo que tiene hipotecas. Suelo estar al tanto.

¿El campo o la ciudad?
Cada cosa en su momento. Me gusta el contacto con el toro, por eso me gusta el campo. Pero soy muy urbano.

Un vicio contra el que no puede luchar…
Las hamburguesas… Jajajaja.

¿Suele llevar mucho dinero encima?
Nunca. Lo justo para caprichos y cafés y esas cosas. Prefiero la tarjeta. Así no lo pierdo.

¿Cuál es el mayor placer de esta vida?
Pegar el natural que te sale del alma.

¿Venganza u olvido?
A medida que voy madurando pienso menos en las venganzas. Prefiero continuar mi camino.

¿A quién le cantaría las cuarenta?
A todo el que se quiera reír de mí. El respeto no se puede perder nunca.

¿Es usted machista?
No, eso ya no se lleva, jajaja. La distinción entre sexos me suena a tiempos pasados.

¿Su principal defecto?
Creo que una excesiva timidez que me hace parecer demasiado seco. La voy perdiendo poco a poco.

Un libro…
El Secreto . Me resultó muy útil para mi vida cotidiana.

¿A qué conocida mujer invitaría a cenar?
A Patricia Conde, a Pilar Rubio… A muchas.

¿Llora con facilidad?
Lloro, pero no con facilidad. Me cuesta exteriorizar los sentimientos.

¿Cuánto dinero se gastaría en ropa?
Todo… jajajaja.

Entonces, ¿es usted presumido?
La verdad es que sí. Me encanta ir de compras.

¿Qué cree que le gusta de usted a las mujeres?
No lo sé, no me lo suelen decir. Será que les gusto poco… jajajaja.

¿Qué le gustaría regalarles a sus padres?
Todo sería poco. Ellos me han dado todo lo que soy.

¿Prefiere ser cabeza de ratón o cola de león?
Cabeza de león. Siempre…

Se ha confesado creyente, pero no practicante. ¿Cuál es la religión en la que cree?
En una que se llama Eduardo Gallo…

¿Sería capaz de bajarse los pantalones en televisión?
Nunca jamás. Uno no puede perder nunca los papeles ni convertirse en un bufón.

¿Qué no le perdonaría a un amigo?
La falta de honestidad y de sinceridad. No soporto que me engañen.

¿Cuántos mensajes de móvil es capaz de enviar en una tarde?
Buff… Los que me proponga. Soy una máquina manejando los dedos… jajajaja.

¿A quién metería en el ‘mueco'?
Ahora mismo se me ocurren un par de personas… jajajaja.

¿Cómo definiría el presente?
Como el material con el que forjamos el futuro…

¿Y el futuro?
Como el premio que recibimos por vivir cada día intentando superarnos.

 

   
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